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Comisionados: Rosa Maria Ortiz, James L. Cavallaro, Paulo Vannuchi Peticionarios: Oficina Penitenciaría de Argentina, CLADEM (Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer) (Committee of Latin America and the Caribbean for the Defense of Women’s Rights), Colectivo Artesana, Centro de Estudios Legales y Sociales (CLSS), Intituto Terra, Trabalho e Cidadania (Earth, Work, and Citizenship). Estados: Guatemala, Argentina, y Brasil El 23 de octubre de 2015, peticionarios representando organizaciones de derechos civiles de Guatemala, Argentina y Brasil argumentaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que requerir el sometimiento a inspecciones corporales invasivos de personas antes de que entren a las cárceles viola la privacidad de millones de personas en Latinoamérica. En la audiencia, los peticionarios presentaron argumentos y estadísticas de registros corporales, pidiendo a la Comisión que aborde el asunto durante el año siguiente. De acuerdo con ellos, solo un 0.3% de los visitantes de cárceles intentaron introducir contrabando en los prisiones; de ese 0.3%, ningún visitante intentó introducir armas en las cárceles. En la audiencia, los peticionarios mostraron el vídeo de una mujer describiendo su experiencia al visitar una cárcel de Brasil. En el vídeo se muestran varios abusos que tuvo que soportar mientras ser inspeccionada. María Santos, representante del sistema penitenciario de Argentina, explicó que solo en el 2014 su organización recibió cerca de 1000 quejas de parte de mujeres que visitaron el sistema penitenciario argentino, cada una reclamando las inspecciones vaginales. El noventa y siete por ciento de esos registros ocurrieron mientras ellas estaban desnudas, de acuerdo a la señora Santos. Las denunciantes describieron ser alineadas contra la pared con otras mujeres mientras los guardias las inspeccionaban. De acuerdo con los peticionarios, no sólo las mujeres se enfrentan a registros corporales inapropiados; los niños también son objeto de inspecciones similares. Como consecuencia, los peticionarios pidieron a la Comisión que haga cumplir al estado con las políticas y los protocolos para que los jóvenes estén excluidos de esta clase de registros invasivos. Propusieron diferentes procedimientos especializados en los registros para niños y un entrenamiento para la interacción entre guardias y niños, la adopción de las Normas Mandela y directrices de reforma penitenciaria. Los peticionarios notaron que la mayoría de las leyes locales no han sido actualizadas a los estándares modernos. De acuerdo con los peticionarios, aunque algunos estados brasileños tengan completamente prohibido los registros corporales, ninguna organización está aplicando estas leyes. Los peticionarios notaron que sin este cumplimiento, las familias de los reclusos están reacias a las visitas, señalando disminución en las visitas familiares por cause de las inspecciones corporales: porque los madres ya no vienen, los niños tampoco visitan. Los peticionarios le pidieron a la Comisión que exija a los estados que paren inmediatamente los registros corporales invasivos, que adopten estándares interamericanos, que investiguen los centros penitenciarios violando la ley, que realizen estudios de las perspectivas de género, y que destaquen este tema y emitan un comunicado de prensa. Después de la presentación de este caso, el Comisionado Cavallaro preguntó si algún estado brasileño había prohibido exitosamente los registros corporales. El comisionado Ortiz hizo eco a lo mencionado, diciendo que el comité necesita más información. La Comisionada Ortiz preguntó si existía otra alternativa para los registros corporales. Comisionado Vannuchi, un nativo brasileño, remarcó que las alegaciones de los peticionarios lo hizo pensar en la dictadura que gobernó a Brasil hace 50 años. Desafortunadamente, ningún representante de Guatemala, Argentina o Brasil estuvo presente en esta audiencia. Análisis Legal del autor Los registros corporales que se practican en Guatemala, Argentina y Brasil violan el artículo 5(2) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el cual provee el derecho a la integridad personal. El artículo declara que “nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Toda persona privada de libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.” Los registros corporales en Guatemala, Argentina y Brasil no respetan este derecho. Por lo tanto los registros corporales en Guatemala, Brasil y Argentina los ubica en directa violación de la convención. English Version Available Here 

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