Comisionados

  • Esmeralda Arosemena de Troitiño
  • Enrique Gil Botero
  • Paulo Vannuchi

Peticionarios

  • O’Neill Institute for National and Global Health Law
  • Action on Smoking and Health (ASH)
  • Fundación Inter-Americana del Corazón, Argentina (FIC)

E

En abril 5 del 2016, por primera vez en la historia, la Comisión Inter-Americana de Derechos Humanos (CIDH) dio una audiencia temática sobre el uso del tabaco como tema de los derechos humanos. La audiencia fue hecha por petición de un grupo que incluyo al O’Neill Institute for National and Global Health Law (O’Neill Institute) (Instituto por la Ley de la Salud Nacional y Mundial O’Neil), Action on Smoking and Health (ASH) (Acción sobre Fumar y la Salud), y la Fundación Inter-Americana del Corazón para Argentina (FIC). Los argumentos de los Peticionarios se enfocaron en los peligros del tabaco, la interferencia de la industria, y el impacto del comercio del tabaco en los grupos a los que se está dirigido y que son vulnerables.

En su argumento inicial, la Peticionaria Veronica Schoj de la FIC señalo que el tabaco continua siendo la causa número uno de muerte prevenible en el mundo, matando aproximadamente seis millones de personas por año y causando una cantidad incalculable de enfermedades y costos económicos. Schoj señalo que la industria tabaquera se dirige hacia los jóvenes, las mujeres, y grupos minoritarios con estrategias de mercadotecnia multimillonarias que destacan sabores innovadores y mensajes seductivos para promover la consumición del tabaco. Ella presento evidencia de los serios daños a la salud de los adultos, niños, y adolescentes que son causados por fumar, explicando como el uso del tabaco perpetua la pobreza y obstaculiza el desarrollo sostenible. La mortalidad relacionada con el tabaco es treinta-y-cinco veces más alta en los países más pobres, donde también hay menos acceso al cuidado de la salud.

La Peticionaria Kelsey Romeo-Stuppy de ASH argumento que la industria tabaquera a sabiendas produce, comercializa, y vende un producto adictivo y mortal. Para validar su punto, ella se dirigió a una frase dicha por un alto ejecutivo tabaquero que empezaba “Nosotros no fumamos esa m****. Nosotros solo la vendemos. Les reservamos el derecho de fumarla a los jóvenes, pobres, negros y estúpidos.” (R.J. Reynolds Executive, Citado en, First Tuesday (Primer Martes), ITV 1992). Adicionalmente, Romeo-Stuppy se dirigió a documentos internos usados por la industria tabaquera como evidencia en un litigio en 1998, donde cuarenta-y-seis estados de los Estados Unidos llegaron a un arreglo con las cinco compañías tabaqueras más grandes de los Estados Unidos sobre la publicidad y el comercio de los productos tabaqueros. Los documentos internos demuestran que la industria no solamente sabía que la nicotina era adictiva tan temprano como en 1962, pero también como esta decidió deliberadamente tergiversar la información sobre los efectos del tabaco en la salud por décadas. Un plan de negocios apodado “Proyecto SCUM” por R.J. Reynolds que se encontraba dentro de los documentos internos mostro que la industria tenía como objetivo, dentro de otros, a la población indigente LGBT de San Francisco.

La solución, según los Peticionarios, es la completa implementación del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud  para el Control del Tabaco (WHO FCTC), un tratado global que ha generado apoyo y participación de casi todos los países en las Américas. Sin embargo, según el Director Diputado de Política para ASH, Chris Bostic, el único requerimiento para implementar el Convenio es la voluntad política, la cual es impedida por la industria del tabaco de varias maneras. Por ejemplo, la industria del tabaco gasta millones de dólares cada año en grupos de presión para que obstaculicen e influyan al proceso político. Como resultado, los estados han encarado muchos retos y obstáculos en implementar legislación que cumpla con su obligación en materia de derechos humanos. Una estrategia clave de la industria es el litigio, la mínima amenaza de un costoso litigio es usualmente suficiente para parar a los marcos regulatorios.

Para cerrar, los Peticionarios aplaudieron que la Comisión haya otorgado una audiencia temática en el derecho a salud y la adicción al tabaco en las Américas. La Peticionaria Belen Rios de FIC le pidió a la Comisión que le proveyera a los países recomendaciones concretas sobre cómo implementar el Convenio de la OMS; que reconozca que la industria tabaquera ha desarrollado estrategias agresivas para obstaculizar el ejercicio efectivo del derecho a la salud; que colabore de manera cercana con la Organización Panamericana de la Salud (PAHO); que monitoree e incluya la temática del control del tabaco en todas las líneas de trabajo de la Unidad de los Derechos Económicos, Sociales, y Culturales; y que incluya la problemática de fumar en su Reporte sobre la Pobreza.

Seguido de la presentación de los Peticionarios, los Comisionados se limitaron a hacer varias preguntas bien pensadas de seguimiento, con excepción de la Comisionada Arosemena. La Comisionada Arosemena en vez dijo que “el peso del problema radica en ese vínculo, como hacer para que la industria tabaquera tenga, en su estructura organizacional, esta fuerza para que involucre la observación de los derechos humanos y sus responsabilidades como miembros de la sociedad.” “Esa es la conexión poderosa a la que se pueden y se deben comprometer todas las agencias responsables por la protección de los derechos humanos,” adhirió ella. La Comisionada Arosemena también hizo énfasis en la necesidad de que los países sean capaces de decirle a las industrias tabaqueras cuando estas se “han pasado de la raya, al límite del manejo corrupto.”

Análisis Legal del Autor

Basándose en estudios que demuestran los peligrosos efectos del tabaco en la salud, la comunidad internacional llamo la atención al claro vínculo entre la protección a los derechos humanos y el control al tabaco en la audiencia. El Convenio Marco de la OMS reconoce el control del tabaco como “un componente integral para la protección del derecho a la salud.” La Comisión asegura y sostiene el derecho a la vida, el derecho a la salud, la protección a los niños, y el derecho a la educación, todos los cuales son violentados por la industria tabaquera. Siendo así, para que el derecho a la salud sea ejercitado,  parece que la CIDH tiene el deber de unir fuerzas con la ONU, la OMS, y la comunidad internacional para avanzar la protección del derecho a la vida y a la salud por medio de la adopción y la implementación de medidas comprensivas para el control del tabaco.