Q: Primero de todo, ¿me podría contar un poco de usted y cómo llegó al Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer (DEMUS)?

Estudié derecho en la Universidad Pontifica de Perú e hice mi práctica en DEMUS. Este mayo cumplo 27 años en la organización. Solo he dejado de trabajar en DEMUS en dos ocasiones: cuando me nombraron Directora del Ministerio de la Mujer en el primer gabinete del gobierno de Humala y cuando postulé al Congreso de la República en el 2016. Después de eso he trabajado toda mi vida en DEMUS. Empecé mi practica allí y nunca me fui.  Yo no era una activista feminista en la universidad todavía pero ya era una activista de formación izquierda de derechos humanos y la igualdad de la mujer, pero no tenía una perspectiva feminista. Mi formación feminista fue en DEMUS.

Q: ¿Cómo ha sido el proceso de litigar los casos de esterilizaciones forzadas? ¿Cuáles han sido las frustraciones de un gobierno que se rehúsa a clasificar las esterilizaciones forzadas como crímenes de lesa humanidad?

Bueno mira, hay momentos de mucha frustración y decepción, pero creo que DEMUS y las personas que trabajamos en DEMUS estamos comprometidas con alcanzar la justicia y reparaciones para las víctimas de esterilización forzada y de violencia sexual durante el conflicto armado. Esta lucha es parte de nuestro proyecto de vida y sabemos que no va a ser fácil, pero es nuestra contribución a pagar la deuda histórica y ahí el estado tiene compromiso con mujeres indígenas, campesinas y pobres. Entonces, al menos yo creo, que estos casos también le dan un sentido a tu existencia porque es una causa que te permite concretar tu deseo de justicia y de reivindicación a las mujeres indígenas y campesinas. En este momento hay una crisis adversa y sabemos que todavía no ha llegado el final. Sabemos que todavía tenemos el sistema universal, el sistema interamericano. Además no es que vamos a perder el caso porque hicimos algo mal o por problemas técnicos jurídicos, sabemos que, si perdemos, es porque tenemos a un enemigo de frente que es poderoso con una injerencia política en el sistema de justicia. Entonces te das cuenta que es así porque los fiscales, por más que se esfuercen, sus teorías del caso y sus argumentaciones no toman en cuenta ni siquiera los estándares mínimos alcanzados en el nivel internacional de defensa los derechos humanos o crímenes de lesa humanidad, no citan ni una sola sentencia, ni una sola doctrina.

Entonces, a ver, el caso yo lo conozco desde las primeras denuncias que salen en el 1996 o 1997. Yo entre a DEMUS en el 1990 y era una abogada asistente. A ese tiempo empezaron a llegar casos de, por ejemplo, un viudo buscando justicia porque a su esposa la presionaron a una ligadura de trompas y la señora había muerto por una hemorragia. A ella le dijeron que el pos-operatorio era sencillo y que podía regresar a su casa y a sus labores normales. La señora vivía en la selva y regresó a su casa, va a recolectar agua, se desangra y no llega al puesto de salud más cercano y muere. Ese caso es solo uno de los ejemplos de los casos que llegan a DEMUS. También había otros ejemplos de esterilizaciones en que las mujeres no reconocían la firma en el formulario de consentimiento. Todo se hacía de forma tan compulsiva y desorganizada que las mujeres no se habían dado cuenta que fueron esterilizadas.

En ese momento estábamos pensando litigar esos casos bajo el derecho penal doméstico y no como violaciones de derechos humanos o derecho penal internacional. A la misma vez, empezamos a ver casos que no solo llegaban a DEMUS, si no, a Flora Tristán y otras organizaciones feministas buscando asesoría jurídica. En ese momento un proyecto famoso, Reprosalud, estaba documentando lo que eran las ligaduras de trompas y las vasectomías y empezaron también a ver problemas en cuestión de consentimiento informado. Estas organizaciones ahora son parte de CLADEM y usan estos espacios para intercambiar ideas. Giulia Tamayo, una abogada feminista peruana que ya ha fallecido, marcó y descubrió que estos no son crímenes comunes. Giulia tuvo la visión de investigar las esterilizaciones como si fueran una violación de derechos humanos porque estos crimines fueron perpetuados por agentes del estado. Aunque ella lo veia como una violación de derechos humanos, investigaciones y desarrollos en el movimiento feminista global cambiaron su posición.

También la Iglesia se opuso a la política de Fujimori de incorporar las ligaduras de trompas y vasectomías como métodos anticonceptivos legales. Para la Iglesia, solo Dios puede disponer del cuerpo de las personas. Entonces, la Iglesia empezó a protestar, pero el sector progresista se involucró en el debate cuando vieron que algunas mujeres estaban muriendo por procedimientos quirúrgicos. De hecho, un cura de Cajamarca es quien nos trajo el caso de Mamerita Mestanza porque apoyaba el caso cuando fue denunciado en Cajamarca y paralelamente Giulia estaba investigando.

Giulia comenzó a investigar y encontro que, culturalmente, el personal de salud no sentía que estaba haciendo algo mal; sentían que estaban cumpliendo con sus órdenes y que además era un beneficio para la mujer tener menos hijos. El personal de salud le enseñó a Giulia las prácticas y procedimientos para la esterilización incluyendo las cuotas. Para este tiempo ya existía un movimiento feminista global y Giulia, que era parte del movimiento, empezó a ver las esterilizaciones como crimenes de lesa humanidad y comenzó a forzar la realidad y el derecho. Habían indicaciones que el proceso de esterilización era un ataque contra la población civil, entonces los abogados empezaron a buscar jurisprudencia y estándares internacionales para apoyar estos cargos. Eso era un enfoque completamente nuevo y avanzado.

¿Cuáles fueron los momentos que han sido importantes? Cuando firmamos el Acuerdo de Solución Amistosa y salió en la prensa fue un momento de gratificación muy grande. Cada vez que hemos cambiado procesos o forzado al sector de salud a tomar pasos preventivos ha sido muy importante. El sistema Interamericano también ha sido critico en este caso ya que la Comisión ha podido establecer sin duda que este caso representa una grave violación de derechos humanos. El caso fue reabierto en el 2011 cuando a la Comisión le llamó la atención métodos de investigación sospechosos que usó el Estado. He estado con este caso desde el principio y nunca me he sentido aislada porque CLADEM y otras organizaciones del movimiento feminista están involucradas y se preocupan por los casos. Es como una lucha de dividir fuerzas cuando lo archivaron parcialmente en el 2014 pero en mayo logramos que se reabriera otra vez, en algún momento vamos a resolverlo.

Q: ¿Cuáles son los próximos pasos para el caso ya que ha sido archivado nuevamente?

DEMUS y el Institutio para la Defensa Legal (IDL) hemos interpuesto una queja y esto lo va a resolver el Fiscal Superior Landa, el mismo que acusó en Manta y Vilca, solo que ahora no es lo mismo porque cuando acusó a Manta y Vilca tenía a los militares directos y mediatos del caso. Es más difícil probar autoriá en los casos de esterilizaciones. Aunque él sabe los elementos que se necesitan probar en crimenes de lesa humanida, todavía no estamos seguros que ganaremos. Tenemos un plan para reforzar estas acciones con un escrito amicus. Pero mientras tanto, estamos esperando que él lo resuelva.

Q: ¿Cuál sería el rol de la Comisión en los próximos pasos i.e. resolución amistosa? ¿Existe alguna forma que el gobierno cumpla con la solución amistosa? ¿se puede traer otro caso a la CIDH?

Creo que ya estamos llegando a un límite en el caso de Mamerita, pero sobre todo por el debilitamiento político que ha tenido la CIDH, la crisis económica y el cambio de Relator a Perú de Cavallaro a Vannuchi. Tampoco es que la CIDH no pueda servir y jugar un rol muy importante. El gobierno ha demostrado que está absolutamente arrinconado por el fujimorismo y hay temas que no se pueden tocar porque son muy delicados y crean problemas.

Esterilizaciones forzadas es uno de estos temas. No quieren tocar estos temas porque crean problemas políticos. No quieren hacer nada, ni una medida. Nosotras acordamos que tenemos que hacer una estrategia de incidencia y movilización a la Comisión. Ojalá cuando llegue a Lima tendré una asamblea con la campaña Somos 2, 074, que es el co-relato de campaña de esterilización forzada. Hemos visto la importancia de la movilización de la ciudadanía y los movimientos sociales. Necesitamos que la sociedad le pida cuentas al Estado. También vamos a presionar de la Comisión. Queremos una audiencia temática sobre la esterilización forzada y va ser la tercera vez que la pedimos. En el 2009, 2011, 2014 y 2015 la CIDH jugó un rol fundamental en el desarchivamiento del caso para que se investigara con una perspectiva de derechos humanos y de género y para que se complete la investigación.

Q: ¿Cuál sería la mejor forma de reparar a las víctimas? ¿Qué prefieren las víctimas? (un caso judicial o reparaciones materiales o simbólicas o ambas cosas)

Gracias a organizaciones como el Movimiento Amplio de Mujeres las mujeres se han organizado en las provincias y hay organizaciones de víctimas que caminan hacia una asociación nacional de víctimas de esterilización forzada. Igualmente, se están formando nuevos grupos en Ayacucho donde se esterilizaron muchas mujeres que pensaron que les habian mandado una plaga. Ese proceso organizativo les ha permitido poder decir con claridad que quieren. Ellas quieren justicia y definitivamente quieren condena, no solo de actores directos, sino también los actores mediáticos. En la parte de reparaciones, ellas dicen que las económicas y simbólicas pueden venir después, pero primero quieren acceso a la salud porque muchas de ellas están empezando a tener cuadros de cáncer, es decir, a tener secuelas y no tienen a dónde acudir.

Uno de los acuerdos el 2 de diciembre en Panamá fue que el gobierno convocara a la sociedad civil y a las víctimas a una reunión exploratoria para poder crear un grupo de trabajo que diseñe una política de reparación integral. Antes de retirarse, el Comisionado Cavallaro le preguntó al Estado Peruano ¿qué te falta para repararles? ¿porque estas esperando que haya juicio?. El estado dijo que no sabía cuántas mujeres habían sido afectadas. Cavallaro le responde que empieze por un registro. Las mujeres se han vuelto las protagonistas de muchas campañas y han coordinado campañas con organizaciones de derechos humanos como Amnesty International.

Tuvimos una consulta y las mujeres decidieron que querían reparaciones simbólicas para que se les revalorice tanto en su función reproductiva como social dentro de sus comunidades. Muchas mujeres fueron abandonadas por sus esposos después de su esterilización porque ya no eran atractivas para sus esposos. Las mujeres también se estaban enfermando por la esterilización y no podían trabajar. Creo que las victimas quieren reconocimiento del gobierno y cuando el grupo de trabajo se establece, veremos si quieran mas.

Q: ¿Tienes algún consejo para los profesionales jóvenes en el mundo de los derechos humanos?

Mira yo creo que, por ejemplo, uno aprende. Hay momentos en el que no existen las herramientas legales y el desarrollo doctrinario jurídico diferencial pero precisamente el derecho es elaboración, es creación de las personas y tiene que ver mucho con forzar al sistema y las fisuras. Yo no aprendí teoría feminista del derecho en la Universidad, yo lo aprendí en la práctica, en las ONGs, en las redes con CLADEM y otras redes donde vamos enseñándonos como identificar lo patriarcal, antro céntrico del derecho, pero también las ventajas y oportunidad para transformar el derecho. Creo que eso es algo que tienen ventajas las nuevas generaciones porque ya se estudia en las universidades derecho con perspectiva de género y ya hay jurisprudencia y casos emblemáticos que se estudian, muchos de ellos que también provienen del mismo Perú. Podemos hacer una herramienta del derecho, pero también hay violaciones a los derechos humanos o crímenes de lesa humanidad que son invisibles y no se ve el daño a las mujeres, a su cuerpo, a la sociedad y que no vamos a progresar como sociedad mientras eso no tenga justicia, no se sepa la verdad y no se repare. Eso uno se lo debe a sí mismo como parte de una sociedad, tú no puedes hablar de democracia, igualdad o autonomía y que estos crímenes queden impunes y siga la violencia contra las mujeres mientras estos tipos de crímenes queden impunes. Estos tipos de casos ponen a prueba las bases de la democracia y de los contenidos de derechos humanos. Eso es lo que estamos peleando, tener una sociedad donde todos podamos ser iguales y ser libres.