El primer testigo pericial de la defensa subió al estrado el décimotercero día del juicio del ex-dictador de Guatemala, José Efraín Ríos Montt. El martes 9 de abril del 2013, Ríos Montt, quien enfrenta cargos de genocidio y crímenes contra la humanidad en relación con los acontecimientos de la Guerra Civil de Guatemala mientras él estaba en el poder, tuvo su primera oportunidad de presentar un testigo pericial, en medio de mucha confusión en la sala de la jueza Yassmin Barrios. El perito de la defensa cuestionó la teoría de la fiscalía de la “responsabilidad de mando,” afirmando que el antiguo npresidente de facto no estaba específicamente a cargo de las operaciones militares durante su gobierno del 1982–1983. Bajo la teoría de la responsabilidad de mando, un líder que es el comandante militar estaría responsable por los actos de sus tropas, incluso cuando él mismo no cometió atrocidades. Sin embargo, a la luz de la evidencia decisiva de la fiscalía, la defensa se enfrenta retos importantes en cuestionar el cargo de la responsabilidad de mando bajo el texto de la Constitución de Guatemala y las teorías de responsabilidad de mando internacionalmente aceptadas.

Los fiscales esperan poder demostrar, a través de una recreación meticulosa de la cadena de mando militar, que Ríos Montt tuvo conocimiento de la masacre de indígenas mayas y otros en las tierras altas de Guatemala. A través de la teoría de la responsabilidad de mando, los fiscales esperan condendar a Ríos Montt y a su co-acusado, el director de inteligencia militar, José Mauricio Rodríguez Sánchez, por su papel en dirigir el acoso de los pueblos indígenas de las comunidades Maya-Ixil en el departamento del noreste de Quiché para su destrucción; la quema de casas y cosechas; y la matanza y maltrato de hombres, mujeres y niños en una campaña de tierra quemada contra las guerrillas izquierdistas.

Carlos Leonel Méndez, un ex-ingeniero del ejército guatemalteco y el primer perito de la defensa desde que el juicio se inició en marzo, afirmó que las potencias militares del presidente se limitaron a “la movilización de tropas y la promoción de los soldados” a los rangos más altos. Méndez añadió que Ríos Montt actuó de acuerdo con esos poderes durante sus diecisiete meses de gobierno. Declaró que “el Presidente estaba como alto mando del ejército, pero el alto mando del ejército no era para comandar el ejército.” Méndez explicó que el presidente manda órdenes a todos sus ministros que, a su vez, mandan los órdenes al jefe de la base central del ejército y después se baja la cadena de mando. Según Méndez, quien ahora es abogado, es el personal del base central del ejército y no el presidente que definió las estrategias para mandar a las unidades de campo. El equipo de defensa de Ríos Montt argumentó que él no tenía control de las estrategias del campo de batalla y así no puede ser responsable por el genocidio, que la Comisión de las Naciones Unidas para el Esclarecimiento Histórico (CEH) determinó sí tuvo lugar durante un episodio oscuro de la historia del país bajo su gobierno.

En el contexto del derecho internacional humanitario, bajo lo cual los comandantes tienen un deber de asegurarse de que sus tropas respeten la ley durante los conflictos armados y hostilidades, la responsabilidad de mando se ha convertido en una doctrina legal con una importancia significativa para los juicios sobre genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Bajo los Convenios de Ginebra, un comandante que o ordena o no previene los crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra o genocidio, puede ser considerado penalmente responsable. El Estatuto de Roma, que establece el marco legal para la Corte Penal Internacional e incluye la iteración internacional más reciente de la doctrina de responsabilidad de mando, prive dos modos de responsabilidad. Primero, una persona puede ser responsable directamente o indirectamente como un actor principal bajo Artículo 25 por cometer actos a través de otra u ordenar las acciones. Segundo, una persona puede ser responsable en una menor capacidad como comandante bajo Artículo 28 si sabía o debería haber sabido de las acciones de sus soldados. Con respeto a estas normas legales, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el caso Plan de Masacre Sánchez, señaló que un informe del año 1996 del Defensor del Pueblo de Guatemala para los Derechos Humanos concluyó que los altos funcionarios del régimen de Ríos Montt no protegieron la población indígena e intentaron encubrir los crímenes que llevaron a cabo como parte de una política estatal premeditada.

Cualquier análisis de responsabilidad de mando requiere, entre otras cosas, un examen del nivel de conocimiento del acusado sobre los actos criminales que cometieron o estuvieron a punto de cometer sus subordinados y si se les sancionó los actos o si estuviera consciente de que los actos fueron llevado a cabo. Dicha revisión del mens rea del acusado dependería de su papel en la cadena de mando de las fuerzas armadas; los poderes otorgados en él por su título; su posición o rango en el gobierno; si su posición es militar o civil y si poseía poder de facto o de jure. Sin duda es relevante para esta última consideración que el artículo 183(c) de la Constitución de Guatemala estipula que el Presidente ejerce “el mando de las fuerzas armadas de la Nación con todas las funciones y poderes relacionadas.” Tal definición implica responsabilidad sobre la estructura de mando de los militares, incluyendo sus operaciones normales.

La fiscalía presentó dos piezas de evidencia particularmente importantes en contra de Ríos Montt. Como apoyo para su acusación, la fiscalía presentó los registros de la “Operación Sofía,” una “campaña deliberada de contrainsurgencia” de masacre de cientos de mayas. Los registros de los militares detallan la “responsabilidad oficial” por lo que la CEH llamó “genocidio” contra el pueblo indígena y demostran que la operación se llevó a cabo como parte de la estrategia militar de tierra quemada de Ríos Montt. En segundo lugar, la fiscalía apoyó su acusación con imágenes de Ríos Montt admitiendo que tenía responsabilidad de mando—una admisión a la cual la defensa tendrá que esforzarse para responder.

Ante la evidencia de la fiscalía, el texto de la Constitución de Guatemala, y la jurisprudencia internacional sobre responsabilidad de mando, el perito de la defensa tenía que superar obstáculos importantes. La teoría de la defensa que Ríos Montt no ordenó el ejército de tal manera que se incurre la responsabilidad por los asesinatos extrajudiciales y el genocidio contra los campesinos mayas no toma en cuenta las directrices nacionales e internacionales de hace tiempo sobre el asunto. Aunque la jurisprudencia de los tribunales internacionales no es directamente obligatoria para Guatemala, la teoría de la responsabilidad de mando se considera generalmente como cuestión de derecho internacional consuetudinario y debe ser aplicado por el sistema judicial del estado.

Ali Beydoun observó este testimonio en la Ciudad de Guatemala. El personal de UNROW Human Rights Impact Litigation Clinic y Human Rights Brief contribuyeron investigación adicional en Washington, D.C.

* Ali Beydoun, Esq., es director y supervisor de UNROW Human Rights Impact Litigation Clinic en Washington College of Law. El trabajo a cerca de litigación internacional de Ali incluye una demanda colectiva contra Henry Kissinger y víctimas del gobierno chileno buscando indemnización para las muertes injustas de sus familiars, representar ciudadanos estadounidenses encarcelados en virtud de órdenes de detención de inmigración illegal, investigaciones y presentaciones ante las Naciones Unidas en favor de las víctimas Tamiles del genocidio de 2009, y Chagossians que buscan reparación por el exilio forzado y la tortura por parte de funcionarios del gobierno de los Estados Unidos y el Reino Unido. Ali ha dado conferencias sobre sus casos de derechos humanos en la Universidad de Madras en Chennai, India, Universidad Nacional de Itapúa en Encarnación, Paraguay, Universidad de Centro América en San Salvador, El Salvador y varias facultades de derecho estadounidenses.